Así el y yo comenzamos una de esas historias de cara o cruz
con la moneda siempre girando en el aire y todos los castillos de arena.
Un amor ambiguo donde siempre era la víspera de todo pero difícilmente el día de nada.
Un viaje tan a destiempo
que nunca llegamos al mismo sitio
sin que uno de los dos llevara encendidas las luces de reserva de su corazón.






0 comentarios:
Publicar un comentario