Lo nuestro fue la crónica de un atentado emocional... ¿Cómo dos personas que se han querido hasta los domingos pueden terminar aborreciéndose incluso los viernes?
Pero en el fondo parecía resultar inevitable, que nuestras manos no consiguieran encajar del todo con nuestras bocas, que resbaláramos un poco al bailar, que al mirarnos no consiguiéramos poder pasarnos así toda la vida.
Lo que fuimos, entonces, solo fue un espejismo de lo que nos hubiese gustado ser, una especie de sueño que manteníamos con los ojos abiertos y los puños cerrados con fuerza alrededor de la esperanza.
Pero sí, resultamos inevitables.
Piezas de un distinto puzzle que se buscaban un sentido a ciegas, y dime ¿No hubiese sido bonito? ¿No hubiésemos sido felices, de ser tú y yo: nosotros?
Pero en el fondo parecía resultar inevitable, que nuestras manos no consiguieran encajar del todo con nuestras bocas, que resbaláramos un poco al bailar, que al mirarnos no consiguiéramos poder pasarnos así toda la vida.
Lo que fuimos, entonces, solo fue un espejismo de lo que nos hubiese gustado ser, una especie de sueño que manteníamos con los ojos abiertos y los puños cerrados con fuerza alrededor de la esperanza.
Pero sí, resultamos inevitables.
Piezas de un distinto puzzle que se buscaban un sentido a ciegas, y dime ¿No hubiese sido bonito? ¿No hubiésemos sido felices, de ser tú y yo: nosotros?







